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Thursday, May 8, 2008

el Gallego, Adolfo y Pancho

TRES AMIGOS
(fragmento)

De mis páginas vividas, siempre llevo un gran recuerdo
Mi emoción no las olvida, pasa el tiempo y más me
[acuerdo.
Tres amigos siempre fuimos
En aquella juventud...
Era el trío más mentado
Que pudo haber caminado
Por esas calles del sur.

Letra : Enrique Cadícamo (Domingo Enrique Cadícamo)
Música : Rosendo Luna (seudónimo de Enrique Cadícamo)

Grabado por la orquesta de Aníbal Troilo con la voz de Alberto Marino. (sello RCA, 11-04-1944)

Saturday, April 26, 2008

Como un sueño...


Yo no manyo a la gente que se ufana
y que aconseja con soberbia lunga,
yo me rebusco solo, no hago drama,
la fija ganadora, pa' mí es punga.

¿Quién conoce del alma el laberinto?
pa' aconsejar caminos o senderos,
sin comprender que hay un sentir distinto
y el acecho de broncas y entreveros.

Ya transité la tarde de mi día
y la nostalgia de la infancia tira,
busco en el tiempo la respuesta mía;

Y el tiempo me responde: yira, yira,
todo es un cuento, que al final te guía,
la vida es como un sueño, se las pira.


© Roberto M. Suárez
(a) el Gallego
(a) el pibe de Venezuela y Loria

Wednesday, April 16, 2008

Exilio




Rajé sin darme cuenta,

apurao por la vida
que me quemaba,
y cuando ya cansado
de tanto caminar,
eché la vista atrás,
no encontré nada.
Todo había cambiado.
Pero no importa.
El exilio de mi infancia
me enseñó cuánto amor tuve
y cuánto guarda mi memoria,
y mi corazón...
El patio de mi casa
y el malvón;
mi vieja, asomada
en el balcón,
buscando mi presencia
en la calle.
Mi viejo paseando
las veredas y fantaseando
su vuelta a la ría natal.
Las tareas de verano,
con el paso nervioso
y vibrante del carro del lechero,
cencerro estridente
de tarro y cascabel.
El Lacroze que bajaba
la cuesta ronroneando,
y amenazando
con su andar desvencijado,
la siesta inevitable.
Y después, otra vez la bolita,
a la sombra protectora
del árbol de la esquina,
parasol del hoyo y quema,
tesoro de maderas
para la fogarata,
refugio de gorriones
de tardes parlanchinas.
Y toda la vida,
transcurriendo sin prisa.
Como las pibas
que florecían lentamente
y cuyo paso,
movía a los varones
a ensayar su sonrisa.

Rajé sin darme cuenta
y cuando miré atrás,
encontré que todas mis cosas,
como en el baúl viajero
de mi vieja,
en mi memoria están...


© Roberto M. Suárez
(a) el Gallego
(a) el pibe de Venezuela y Loria